Ático de ensueño

Este ático fue un auténtico regalo. Una antigüa casa de portero, en una de las zonas más privilegiadas de Pamplona, nos estaba esperando para convertirse en una joya. 

La conexión con sus dueños fue especial desde el principio. Respetando nuestro trabajo y las propuestas en todo momento, se dejaron guiar consiguiendo con ello que se convirtiera en un trabajo de capricho. Con piezas existentes de unas terminaciones perfectas, sólo nos quedaba completar el conjunto con tejidos y colores que no quitaran la elegancia que se respiraba desde la entrada.

En un piso de proporciones tan escasas, la clave está en saber destacar cada zona sin hacer por ello que la otra desmerezca. Tejidos brillantes en el dormitorio y más sobrios en el salón hicieron la mezcla perfecta. La luz estaba asegurada por su altura y el concepto de mobiliario en blanco fue un acierto.

Es muy gratificante sorprender a los clientes con propuestas como la cocina en el pasillo. Algo que nunca hubieran contemplado y que nosotros vimos claro desde el principio. Realmente este piso no merecía otra transformación que no fuera esta.

 

 

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